El año que está por terminar representa para Venezuela el peor de su historia económica en tiempos republicanos. 2018 cierra en hiperinflación -proyectada en 2.000.000% al final del periodo por la Asamblea Nacional- y con un movimiento migratorio que ha colocado en más de 6.000 personas diarias el pico de ciudadanos que abandonaron el país.
Hay quienes hablar de emergencia humanitaria, una situación que parte de equivocadas políticas públicas que han sumido al país en una depresión económica que ha representado la pérdida de más de 50% el PIB desde 2013, cuando Nicolás Maduro asumió el poder y por ende, en la pobreza.
El 19 de diciembre, un grupo de venezolanos integrado por factores políticos, sociales, económicos, académicos, entre otros sectores claves de la sociedad civil, presentó un plan de recuperación con políticas orientadas a empoderar a los venezolanos para el desarrollo el país, dejando al Estado como un proveedor de bienes y servicios públicos que garanticen la igualdad de oportunidades a todos los venezolanos.
Todo plan para la reconstrucción pasa por liberar el país de las fuerzas que la oprimen. Solo después resulta imperativo recuperar al Estado venezolano y ponerlo al servicio de la gente, empoderar a los venezolanos a fin de liberar sus fuerzas creativas y productivas y reinsertar al país en el concierto de naciones libres del mundo.
La propuesta, denominada Plan País: la Venezuela que viene, contempla como prioridades en el corto plazo:
1.- Estabilizar la economía.
2.- Atender la emergencia humanitaria compleja.
3.- Reactivar la industria petrolera.
4.- Asegurar acceso universal a servicios públicos de calidad.
5.- Garantizar la seguridad ciudadana integral.
6.- Generar confianza y seguridad jurídica.
Para atender el primer punto, los promotores del plan plantean reactivar el aparato productivo que opera en promedio a 25% de su capacidad, accediendo a financiamiento de la banca multilateral en condiciones preferenciales y ayuda económica internacional.
Estos fondos permitirán adoptar un sistema de anclaje cambiario y así estabilizar las expectativas de los actores económicos para frenar la inflación.
También en el corto plazo hay que desmontar el sistema de controles, regulaciones, trabas burocráticas y normas punitivas; recapitalizar la banca y reactivar el mercado de capitales.
Necesario es promover las inversiones internacionales en un marco regulatorio que genere confianza y protección efectiva a la propiedad privada, así como la apertura a la inversión privada en la empresas públicas.
Fuente: http://bit.ly/2VcKRNQ
No hay comentarios:
Publicar un comentario